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"Don't listen to what they say. Go see."
Luna llena en Swayambhunath

Luna llena en Swayambhunath

Nepal para mí fue su gente, llegué a un hotel pequeño en Patan donde su dueño Mahendra me adoptó después de conocerme. Tío Mahendra, como lo llamé desde el primer día da un tour a sus huéspedes por el barrio para asegurarse de que conozcan lugares preciosos escondidos entre las calles y casas que rodean el hotel. Con Mahendra pasaba horas de charla, caminábamos, tomábamos té, me hablaba de sus planes, sus negocios, su familia, su pasado, se quejaba de la cultura occidental y de las nuevas generaciones egoístas y algo perdidas, hablaba de gente como yo, de esos que él supone no creen en nada y que no se preocupan ni por tener hijos. Nuestras discusiones eran profundas y muy privadas pero divertidas, dos generaciones de dos culturas tan diferentes planteándose mutuamente su posición sobre el amor, la familia y la vida misma.

Una de las noches Mahendra me llevó con él y su esposa a una cena tradicional organizada por uno de sus adinerados amigos de la infancia. Al llegar, habían unas 200 personas escuchando música y comiendo por tandas. Habían mesas organizadas formando un semi cuadrado, allí se sentaban los invitados mientras unos 6 meseros o quizás más pasaban con baldes de metal dejando una variedad increíble de comida. Ese día, había luna llena, Mahendra junto a su esposa llamó a su conductor y le pidió que nos llevara a la cima del monkey templo que está en una montaña de Katmandú. Los dos teníamos energía de viajero, ninguno de ellos había ido de noche y con motivo de esa luna y mi visita subimos hasta allí. A esa hora los monos están en su mayoría dormidos, todos duermen abrazados, en ocasiones habían más de diez o quince en un abrazo inmenso.

Debo repetir, la luna estaba llena, amarilla y la estaba mirando desde un templo en Nepal rodeada de cientos de monos enlazados en un solo sueño. Viajo por que siempre llegan de inesperado esos momentos, segundos, minutos surreales en que no solo me sobre acoge la belleza de lo que veo sino el corazón de quienes me lo enseñan.

El izakaya ideal

El izakaya ideal